Mist saltó graciosamente alrededor de Midas con la facilidad que Brisket había llegado a esperar hasta ahora, despojando al Alquimista de la bola y empujándolo con la punta del largo bastón.
Para cuando Midas se enderezó, ya era demasiado tarde, las largas piernas de Mist azotaban el agua de la lluvia desde el césped y se disponían a llegar a terreno Alquimista.
-«¡Para mí, para mí!»-
La voz de Brisket flotó en el terreno de juego hacia su compañero de equipo mientras corría en dirección a la portería Alquimista.
Con un brazo todavía levantado para el pase, ella inclinó su cabeza hacia atrás sobre su hombro a tiempo para ver el pie de Mist deslizarse hacia atrás y luego hacia adelante como un péndulo
Había sido una larga tarde bajo el cielo gris.
Ambos equipos jugaron un juego rápido y fluido, pero con la tierra debajo convertida en barro, la frustración se veía en sus caras.
Lo mismo pasaba cada vez que Brisket debía patear el balón, los montones de tierra pegados a sus botas, las hacían increíblemente pesadas y engorrosas.
Esta vez parecía que Mist había empleado el sentido común para hacer un pase al espacio frente al objetivo alquimista. Sigue leyendo «Fangtooth Libre (Parte1)»